Y llegamos a Laos…

10 y 11 de Marzo 2014

La carretera del infierno, así es como llaman el paso fronterizo entre Vietnam y Laos a su paso por Diên Biên Phú. Cuando uno se ve ante esta situación se pregunta así mismo ¿Es necesario coger este bus para ir por esta carretera? Además va a ser por la noche, con la niebla envolviéndolo todo. No da muchas ganas, pero no tenemos más opciones, así que a las 18h nos embarcamos en una nueva aventura con destino a Muang Khua, el primer pueblo laosiano después de la frontera.

Salimos de Sapa con las mochilas listas, el forro puesto y con muchas ganas de dormir para no pensar en el trayecto. Al subir al bus conocimos a Alba, una chica de Burgos que estaba trabajando en Australia y que ahora se había cogido unos meses de vacaciones. Compartimos muchas historias del viaje, pero pronto caímos rendidos en la cama.

De vez en cuando abría un ojo, intentaba mirar por la ventana y al no ver nada me volvía a dormir. Al parecer el paisaje es espectacular, montañas por todas partes. Pero es de noche y “afortunadamente” no podemos disfrutar del entorno. Curva a derecha, curva a izquierda, y un bache que nos hace saltar de la cama, son los pasos animados que nos dan la bienvenida al nuevo día. Llegamos a las 4:45 a Diên Biên Phú, compramos los billetes para cruzar la frontera y sin apenas respiro nos montamos en una minivan destartalada cargada de cajas en el suelo y en el techo.

La carretera empieza a serpentear por las montañas, disfrutamos de un paisaje fantástico y somos descaradamente atracados en la frontera a base de comisiones impuestas por los oficiales que se encargan de darte el visado para entrar en Laos. Con rabia no nos queda otra que pagar y seguir nuestro camino.

 Alrededor de las 12:00 llegamos a Muang Khua después de 18 horas de viaje, cansados pero con la inquietud de descubrir un nuevo país.

Encontramos un agradable hostal a las faldas del río, nos acomodamos y salimos a dar una vuelta. Sonrisas en cada esquina nos dan la bienvenida a este nuevo país. Nos llevamos una primera impresión muy buena de la zona. Gente muy agradable y cordial está en la puerta de sus casas tomando la fresca, o bien acomodando sus pequeños utillajes al terminar su jornada laboral. Todo va a un ritmo mucho más pausado, no hay apenas tráfico  y el movimiento laosiano nos transmite esa serenidad que tanto necesitábamos después del mes tan intenso por Vietnam.

Para Laos queríamos algo diferente, algo que hiciera especial a este país… En Tailandia fue la escalada y la tranquilidad de las playas; en Malasia la gente que conocimos a través de CouchSurfing; en Vietnam nuestro periplo con la moto… y para Laos decidimos intentar empezar nuestras andanzas moviéndonos en autostop. Así que seguros de nosotros mismos y con esa alegría que nos caracteriza, nos pusimos manos a la obra para llegar cuanto antes a Muang Nantha, una zona montañosa al Noroeste del país.

Nos resultó difícil que alguien parara, pero después de esperar 1 hora, una camioneta con 6 personas en cabina y otras tantas en la parte trasera tuvo la amabilidad de cargarnos a nosotros también. Fue una tortura reposar nuestros culos en aquel suelo metálico. A cada bache nuestros cuerpos iban y venían de un lado a otro. De repente escuchamos un gran ruido de la parte delantera de la camioneta, me asomo y nooooo!! La rueda ha reventado. Si estuviéramos en España más de uno pensaría… bueno tampoco es grave, cambiamos la rueda y ya está.

Nos bajamos todos del vehículo y el conductor empieza a sacar su taller portátil: llave inglesa, destornillador, ¿sacallantas?, pistola de aire con su tubería flexible… Pero amigos, esto es Laos, y en Laos los camiones llevan la rueda de recambio pinchada también!! Así que con parches pero sin pegamento, empiezan sacarle la cámara a la rueda de repuesto para ponérsela a la delantera, uno se va a buscar lo que hace falta para acabar de arreglarla y tras hora y media estamos de nuevo en marcha.

Bien cogidos al lateral de la caja y con la boca cerrada para evitar que la arena entrara en nuestras gargantas viajamos enlatados unos al lado de otros durante 6 horas que duró el trayecto de unos 100km.

Llegamos a Muang Xai, mitad camino de nuestro destino, y seguimos manos a la obra con la intención de llegar a media tarde/noche a Luang Namtha… ¿Llegaremos hoy??

 RyB

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