Bangkok, nueva aventura a la vista…

9 al 17 de Abril y 27 de Abril al 4 de Mayo de 2014

Desde el principio del viaje, nos habíamos ido encontrando por la ruta otros viajeros que nos contaban sus experiencias por estos lados del mundo, y una de las frases que siempre repetían: Nueva Zelanda es vuestro sitio, lleno de montañas y un lugar hermoso. Las palabras Working Holiday Visa fueron cada vez más familiares entre nosotros, y las horas delante del ordenador investigando sobre el tema, cada vez más habituales. Estando en Pakse, Laos, la cosa se fue poniendo seria, y en un momento dado, tomamos la decisión: vamos a intentarlo. Total, apetece volver a España, pero la situación allí sigue igual que cuando nos fuimos.

Pero una vez planteada la decisión, se nos presentó el primer obstáculo: uno de los requisitos es que tu pasaporte tenga vigencia hasta 3 meses después de que dejes el país. Y los nuestros caducaban en un año. No cumplimos con ello, necesitamos pasaportes nuevos. ¿Y donde hay embajada de España? En Bangkok. Barajamos las diferentes opciones, y decidimos que, después de ir a las 4000 islas, volveríamos a Pakse, cogeríamos un bus nocturno para plantarnos en Bangkok al día siguiente.

Empiezan las luchas con la burocracia. El mismo día que pisamos Bangkok, con mochilas y toda una noche de autobús (con el consiguiente mal dormir), nos fuimos directos a la embajada española. Presentamos los papeles necesarios y alguno más por si acaso, y nos dijeron que debíamos esperar hasta que desde España autorizaran la renovación del pasaporte. Estábamos pidiendo algo que normalmente no se hace, porque hasta que no faltan 6 meses para que caduque el pasaporte, no se suelen renovar.  “Esperad hasta que nos contesten. Volver a las 12h a ver si nos han dicho algo y lo podemos empezar a tramitar. Ir a desayunar si queréis” Yo lo que quiero es dormir, pero lo que tu digas, amable tailandés con acento extraño hablando en español. Esperamos hasta más de las 13h, pero no hubo respuesta desde España. El tailandés que nos atendió al otro lado del cristal nos dijo que se pondría en contacto con nosotros en cuanto tuvieran respuesta desde España. Y nos fuimos de la embajada con la duda de si la burocracia nos permitiría al menos intentar obtener el visado.

Nos fuimos al gueto mochilero de Bangkok a buscar alojamiento, y empezamos a recordar los primeros días de nuestro viaje. Cansados pero alegres de estar otra vez por aquí, buscamos algún alojamiento a buen precio, y encontramos una guesthouse muy agradable en la que nos sentimos como en casa desde el primer momento.

Al día siguiente a las 12.55h recibimos un email de la embajada diciéndonos que se aceptaba nuestra petición de renovar el pasaporte, y que fuéramos lo antes posible a realizar los trámites. Pero siendo la hora que era, tuvimos que dejarlo para el día siguiente. Nos sacaron las pelas (como toca) y nos dijeron amablemente: “Ahora, a esperar entre dos y cuatro semanas a que el pasaporte nuevo llegue desde España”. Pues a esperar se ha dicho, y a cruzar los dedos para que fueran más dos que cuatro.

Cuando viajas, tu ritmo de vida no es como el de unas vacaciones. Si siguiéramos el ritmo de estas durante cada momento del viaje, podríamos acabar agotados tirados en cualquier lado. Cuando se vive viajando a veces sientes la necesidad de frenar un poco y descansar. Por eso, el resto de días en Bangkok fueron tranquilos y sin hacer casi nada, más que escribir y actualizar cosas en el blog y en el diario. Apenas paseamos por la ciudad, y lo poco que disfrutamos del lugar, fue cogiendo autobuses para ir a la embajada o alguna gestión (son muy baratos y muy divertidos, con sus conductores que conducen como locos, jugando con el acelerador y el embrague, que funciona fatal, con sus cobradores y sus tubos de dinero, paseando por dentro del bus y haciendo ruido con las monedas para que sepas que le tienes que pagar… ).

Una de las cosas que hicimos fue acercarnos a la plaza de la democracia, donde los manifestantes tailandeses están acampados protestando contra el gobierno. Tienen un campamento montado que ni el 15M, con varios cientos de tiendas de campaña, cocinas, baños, duchas, y puesto de comida gratis para todo el mundo, o artesanos que te ayudan a coserte la ropa o a arreglarte los zapatos. Sus protestas no son tan diferentes a las nuestras en España, pero con la diferencia de que ellos llevan más de cuatro meses acampados (aunque el gobierno no ha mandado a la policía con máquinas para desalojarlos, aquí las cosas se hacen de manera más civilizada)

Otra de las pocas cosas que hicimos fue pasear por la zona de Khao San Road, la zona de mochileros, y los primeros días nos encontramos algo que no esperábamos: del 12 al 15 de Abril se celebró en Tailandia el año nuevo tailandés, y sin darnos cuenta, nos encontramos con que era imposible salir a la calle y volver a casa seco. Los tailandeses celebran el año nuevo (llamado Songkran) como un rito de limpieza, y ¿qué mejor para limpiar que el agua? ¡Pues a mojar a todo el mundo que pase por la calle! Niños, jóvenes, adultos y ancianos se equipan con pistolas de agua, cubos o mangueras y nadie sale bien parado del tema. Solo con querer llegar de un sitio a otro (para ir a cenar, por ejemplo), la cosa es complicada porque más te vale no llevar nada delicado que si se moja puede ser un problema. Mejor mete el dinero, el móvil o la cámara en un recipiente hermético para salvarlo, porque tú no te vas a salvar.

Pero si sales a pasártelo bien, está garantizado. Si, como nosotros, no quieres pagar entre 5 o 10 euros que te piden por las pistolas, puedes pasear por la calle y hacerte con un cubo que haya por el suelo (que siempre los hay; es lo que hicimos el primer día), y dedicarte a llenarlo en cada manguera que encuentres (cada cinco metros hay una), o en alguno de los cubos grandes que hay por la calle y tirárselo por encima al primero que se cruce en tu camino, al igual que hará aquel con quien te cruces tu. También puedes pasear un rato más y recoger alguna pistola que esté tirada en el suelo porque se ha roto, y coger otra rota en otro sitio, y juntar las piezas y hacerte con una pistola que funcione perfectamente, y gratis!

La lucha es frenética, y la diversión asegurada, sobre todo cuando alguno de los que te moja, resulta que lleva agua cogida de una nevera llena de hielo, y te encuentras rociado por una ducha helada que no te esperas y te deja tonto.

A parte de esta fiesta que disfrutamos durante cuatro días, nuestros días no tuvieron nada más, pero recargamos fuerzas para la siguiente etapa del viaje. Después de pasar diez días en el valle de Kanchanaburi para conseguir otro visado de 15 días, saliendo del país y volviendo entrar; y luego unos días en Ayutthaya, volvimos a Bangkok para hacer la segunda parte de nuestro trámite por la ciudad.

Dos semanas después de solicitar los nuevos pasaportes en la embajada, recibimos el tan ansiado email diciéndonos que ya estaban disponibles para recoger. ¡Al final fueron dos semanas y no cuatro! Las cosas van viento en popa. Fuimos a recogerlos, pasamos por inmigración tailandesa para cambiar el sello de entrada al nuevo pasaporte (donde duraron en devolverle a Rober su pasaporte, porque entre no llevar barba y llevarlo de cinco meses, el aspecto puede cambiar bastante), y nos dispusimos a preparar todos los datos necesarios para aplicar para la Working Holiday Visa para Nueva Zelanda. Nos aprendimos de memoria lo que había que escribir, los pasos que tendríamos que seguir y el orden de la aplicación, y el día 30 de Abril a las 4 de la madrugada sonó nuestro despertador para levantarnos y ponernos delante del ordenador a esperar a que la agencia de inmigración neozelandesa abriera la aplicación.

5am, entramos en la aplicación. Nombre, apellidos, email, fecha de nacimiento, número de pasaporte. Aquí sé que tengo que responder NO, y a la siguiente SI, sin leerme lo que pone porque ya me lo sé. Esto no hace falta rellenarlo porque no es obligatorio, aquí pongo otro SI, aquí digo que NO, y… llego al apartado del pago. Si consigo meter los datos de la Visa y lo acepta, será mía. Un segundo, dos, tres… nueva pantalla y PAGO RECIBIDO!!  ¿Rober, como vas? PAGO RECIBIDO TAMBIÉN!! Tenemos Working Holiday Visa para irnos un año a NUEVA ZELANDA. Al menos al 95% hasta que les enviemos los datos del reconocimiento médico. Pero vamos, es para comprobar que no tenemos tuberculosis. Creo que de eso yo no tengo.

Vinimos a Bangkok, cerrando un círculo del viaje; 5 meses y 5 países diferentes. Pero al igual que la gente dice que si da un paso atrás, es para coger carrerilla, nosotros hemos cerrado un círculo, pero solo porque el siguiente lo vamos a hacer más grande. Prepárate NEW ZELAND, ¡pienso verte enterita!

ByR

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