Valle de Kanchanaburi

17 al 24 de Abril de 2014

Durante el tiempo que estuvimos esperando a que nuestros pasaportes llegaran desde España a Bangkok, aprovechamos para salir de la gran ciudad y visitar algunos de los pueblos de alrededor. En cinco días necesitábamos salir del país y volver a entrar para conseguir otros 15 días de visado y así tener el tiempo suficiente para acabar con todos los papeleos de la WHV de Nueva Zelanda. Compramos un billete de autobús y nos fuimos a Kanchanaburi. Al llegar a la ciudad, nos sorprendió ver a la gente celebrando todavía el Songkran, se suponía que ya había acabado! Así que armados de valor y con nuestras caras más malotas, intentamos cruzar la ciudad de parte a parte con el único objetivo de no ser mojados. Después de medio conseguirlo y hacer el check-in en el hostal, nos dimos un descanso antes de salir a la calle y jugar con el agua. Fue una tarde divertida, con agua, fiesta de la espuma, música por todas partes…

Al día siguiente fuimos a visitar la ciudad a nuestra manera, despacio y observando todo lo que sucedía a nuestro alrededor. Aprendimos que durante la segunda guerra mundial, Kanchanaburi fue testigo de una de las muchas atrocidades que se realizaron en aquella época. En 1942, las fuerzas japonesas, con la intención de conseguir una vía de suministro más segura, corta y eficiente entre Myanmar y Tailandia, decidieron construir una línea de ferrocarril que uniera ambos países. Para ello, fueron utilizados cientos de miles de personas. El resultado acabó siendo desastroso, costando la vida de 15.000 prisioneros de guerra y más de 100.000 civiles debido a malos tratos, enfermedades, malnutrición… Esta gente pasaba trabajando entre 15 y 17 horas diarias con apenas agua y un plato de arroz durante todo el día. Cuando fuimos recorriendo la ciudad, se nos encogió el alma al ver el resultado de esta masacre. No vimos apenas gente en el cementerio, ni en las calles del casco antiguo de la ciudad.

La mayoría de los turistas estaban en el puente por donde discurre parte de la línea ferroviaria. Es la atracción más popular de la zona debido a su triste pasado y el protagonismo que tuvo en la película El puente sobre el río Kwai. Sea como fuere, pasamos un par de días agradables, rodeados de historia y de un paisaje que invitaba a la calma y al relax.

El visado se nos acababa en unos días y decidimos continuar con la ruta que teníamos planeada para llegar a la frontera con Myanmar. Con una carta escrita en inglés y traducida al Thai por una de las mujeres del hostal, nos pusimos como veces anteriores a pie de carretera para recorrer todo el valle en autostop. Fue una experiencia única, donde conocimos a mucha gente simpática y amable, donde todos, absolutamente todos, dieron lo mejor de sí mismo para que nos sintiéramos como en casa. El primer día de autostop fueron 150km en tres vehículos diferentes. En ninguna de las esperas estuvimos más de 20 minutos y el agua fresquita, cocacolas e incluso piezas de fruta fueron compradas por nuestros chófers y regaladas siempre con la mejor de las sonrisas y deseándonos buena suerte.

A mitad tarde llegamos a Thong Pha Phum, un pueblo en mitad de la carretera dónde se puede hacer un alto en el camino antes de llegar a Sangkhlaburi. Paseamos por su mercado, nos sentimos más cerca de las montañas, vimos algún que otro buda gigante y nos fuimos a la cama.

Por fin, al día siguiente, y tras hablar con un puesto militar para que nos permitieran hacer autostop, salimos hacia el último pueblo del valle. De nuevo la espera no fue mucha y en dos horas ya estábamos en Sangkhlaburi. Encontramos hostal, y al hacer el comentario del paso de las Tres Pagodas, todo dio un giro de 180º. Resultó que ese paso fronterizo estaba cerrado para extranjeros (en verdad hacía mucho tiempo que no estaba abierto).

El problema fue que en Bangkok nos dijeron que en Kanchanaburi se podía hacer el Visa Run; nosotros miramos el mapa, y el único sitio por donde parecía haber frontera era por El paso de las Tres Pagodas, pero no…!! Dado que teníamos un día de margen, aprovechamos el día al máximo visitando este lindo pueblo y salimos escopeteados al día siguiente para volver a Kanchanaburi y así tener más tiempo para hacer el visado que nos permitiera estar 15 días más en Tailandia.

Hicimos los 220 km que hay desde Sangkhlaburi hasta Kanchanaburi del tirón en autostop, pues tuvimos la suerte de encontrarnos con un hombre muy agradable que nos llevó sin ningún problema. Llegado al principio del valle, volvimos a investigar acerca del trámite de la visa, de su paso fronterizo donde no llegamos a encontrar en el mapa y las alternativas para poder llegar al sitio en caso de que el autostop no funcionara. Con nervios nos fuimos a la cama deseando que al día siguiente nos fuera todo rodado

Nos levantamos como unos campeones a las 6am y entre unas cosas y otras a las 8am estábamos montados con una familia tailandesa en su pick up. Nos hicieron el favor de llevarnos 20 km en la dirección que nosotros les indicamos y una vez llegados al punto en el que les pedimos que nos dejasen, se dieron media vuelta y siguieron con su camino. En este momento teníamos un problema: estábamos en mitad de la autopista y como buenos autoestopistas que somos, sabíamos que iba a ser imposible parar a ningún coche dado que iban muy rápido. Dicho esto, empezamos a caminar sobre el arcén para llegar al siguiente desvío que teníamos que coger, haciendo señas de espaldas a todos los coches que pasaban mientras caminábamos (total no perdíamos nada…) En un momento dado paró un hombre de unos 40 años, pantalones militares, gorra y camiseta de la selección de Inglaterra. Tras la pregunta Where are you going…? Respondimos con una sonrisa de oreja a oreja que íbamos a Ban Phu Nam Ron, la frontera para hacer el visa run… Ok, ok, ok subid que yo os llevo!! No nos lo podíamos creer, estábamos a unos 50 km de nuestro destino final y tuvimos la suerte de encontrar a este militar camuflado… Tras la incertidumbre de si será verdad o una cámara oculta, finalmente llegamos a la frontera, el hombre nos dijo si íbamos a volver a Kanchanaburi, le dijimos que si y nos dijo… Haced lo que tengáis que hacer que yo os espero aquí y os llevo de vuelta. Así que más contentos que dos niños con un caramelo en la puerta del colegio, cogimos nuestros pasaportes, pasamos la frontera, fuimos de nuevo atracados por los oficiales burmeses, y volvimos con nuestro amigo que nos dejó en la puerta del hostal.

Mapa del recorrido de estos días:

RyB

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2 comentarios en “Valle de Kanchanaburi

    • Hola!!

      Gracias a ti por viajar con nosotros, aunque sea desde la distancia! Nos alegra saber que la gente disfruta con nuestro viaje y eso nos da más energía para seguir en nuestro camino!

      Un saludo y nos vemos en la próxima parada!

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