Bye bye Cambodia, see you soon?

28 al 31 de Mayo de 2014 Nuestra última parada en el país fue la ciudad de Battambang. Llegamos directos desde Kampot para cerrar el círculo, y después de negociar un rato con los conductores de tuk tuks que nos querían llevar al centro, conseguimos encontrar un sitio donde dormir a un precio razonable. Estábamos cansados después de todo el día metidos en un autobús, y realmente no dimos muchas vueltas para buscar hostal. El primero que preguntamos, nos aceptaron la rebaja que les pedimos y nos quedamos allí. Pero después de la primera noche nos dimos cuenta de que no íbamos a estar tan a gusto como en Kampot; en la habitación hacía mucho calor y las camas eran bastante incómodas. Paseamos por las calles y observamos a la gente, y aunque era una ciudad agradable, entre el calor y que no estábamos todo lo a gusto que nos hubiera gustado, acabamos cogiendo un bus a la frontera con Tailandia antes de que se nos acabara el visado.Camboya no nos ha conseguido enamorar. ¿Por qué? No lo sabríamos decir con seguridad. Así como muchos viajeros cuentan lo mucho que les gusta este país, a nosotros no nos ha deslumbrado. Quizá porque tenemos la cabeza ya en Nueva Zelanda, quizá porque nos ha resultado un poco más de lo mismo después de Laos (sólo en algunos sentidos), quizá porque no estamos en la onda ahora mismo, vete tu a saber. Pero hay algo que cada vez tenemos más claro: los viajes son algo totalmente subjetivo. No se puede pretender sentir lo mismo que lo que cuentan los demás viajeros.Después de visitar Siem Riep y los templos de Angkor, nos invadieron las dudas. ¿Y ahora qué hacemos? Estábamos con la sensación todavía de no acabar de creernos que íbamos a ir a Nueva Zelanda por un año, y con nuestro habitual no plan, no sabíamos muy bien qué hacer. Se unió los varios intentos fallidos de hacer autostop bajo un sol infernal, y creemos que también influyó la dificultad para encontrar variedad barata en la comida (me refiero a tan barata como en otros países de por aquí. Puedes encontrar cosas por un dólar, pero no más que unos noddles instantáneos o un bocata). El alojamiento era más barato que en otros sitios (del estilo de Laos), pero lo que ahorras por ahí, lo gastas en comer. Vamos, que no encajamos con Camboya. Pero como no puedes generalizar en nada, y menos en todo un país, una cosa es la sensación que tuvimos a grandes rasgos, y otra los detalles que encontramos y nos gustaron. La gente es tranquila, no siempre sonriente, y en su mayoría vive ganándose la vida como puede. Existe mucha diferencia entre ricos y pobres, con una minoría de ricos, sin clase media y gran cantidad de pobres. Es duro pensar en el pasado que han tenido y reflexionar al mirarles y darte cuenta de que los que tienen más de 35 años vivieron la atrocidad de los jemeres rojos. Pero aún así, son encantadores casi siempre y si les sonríes, suelen devolverte la sonrisa. Nos ha gustado encontrar pan y bocatas en muchos puestecitos callejeros, ver los mercados y la cantidad de niños por todas partes (la población es muy joven y apenas ves ancianos). Nos hemos viciado a tomar zumos de caña de azúcar como los hacen aquí, con un poco de zumo de naranja. Deliciosos. Lo divertido que es ver cómo trabajan el hielo y lo reparten: cubos de hielo de medio metro de largo cargados en la parte trasera de la moto o llevados a brazos por el pasajero de la moto. Al menos es un buen refrescante para el calor. Y como en todos estos países, lo entretenido que es ver las combinaciones que pueden hacer para subirse cuantos más en una moto. Hemos visitado ya seis países de esta zona del mundo, una región que se ve minúscula en un mapa mundi, y que desde la lejanía de Europa se puede creer que todos son iguales, pero después de unos meses, tenemos cada vez más claro que no hemos hecho más que empezar a conocer estos países, que tendremos que volver, y que pueden parecerse entre ellos en algunas cosas, pero para nada son lo mismo. Nos encanta lo que estamos aprendiendo durante nuestro viaje, y quizá lo que pasa es que no era nuestro momento para ir a Camboya. A ver qué sentimos cuando volvamos a venir.

ByR

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