Northland, el norte de Nueva Zelanda (Parte II)

Del 12 al 21 de Septiembre de 2014

“Con el estómago lleno emprendemos rumbo al punto más septentrional de Nueva Zelanda, al Cabo Reinga, lugar donde el mar de Tasmania y el oceáno Pacífico juntan sus aguas. Donde hay dunas gigantes, donde el viento llena las velas de los barcos, donde las almas saltan…”

Así es como acababa nuestra primera parte por Northland. Y llegamos, llegamos al norte, donde un paso más te acerca a los mares embravecidos; donde un baño en el agua de estas playas puede ser lo último que hagas… El lugar quizá no es tan espectacular como suenan estas letras al leerlas, pero si que es verdad que no todos los días se puede ver este escenario.

El viento que hace en este punto es molesto, acercarse a la barandilla que separa el suelo del acantilado ya es todo un logro. A pesar de ser uno de los sitios más turísticos de la zona, a penas hay gente y podemos disfrutar del lugar tranquilamente, haciendo esas fotos a todas partes…

Cabo Reinga tiene el extra de ser el lugar donde empieza la 90 Mile Beach, la playa de la costa oeste. En realidad son 90km de playa, prácticamente una costa en línea recta sin apenas accidentes geográficos, donde en muchos de sus puntos se puede meter el coche dentro de la arena y conducir por unos cuantos kilómetros. Hay que tener cuidado dado que las mareas son traicioneras y han habido muchos casos en los que conductor junto con su vehículo han desaparecido en cosa de minutos. Nosotros metimos a la huevona a la altura de Ahipara, justo donde acaba la playa, a 90 km de Cabo Reinga.

Una vez visitado el cabo, nos fuimos a un camping que hay a escasos kilómetros en la bahía de tapotupotu. Por solo 6$ por persona este camping gestionado por el DOC, te ofrece la posibilidad de pasar unos días relajado alejado de la civilización. Nosotros aprovechamos para darnos una ducha de agua fría, pasear por la zona, babear con las pedazo de autocaravanas y autobuses y, porque no, divertirnos en la arena como niños.

A partir de este día empezamos a volver hacia el sur, pues más al norte ya no podíamos seguir. Nos dedicamos a perdernos por carreteras sin asfaltar; a hacer un poco el gamberro con la furgo e imaginarnos que además de tener una vivienda también tenemos un descapotable.

Con el Road Trip por esta región aprendimos una cosa más de Nueva Zelanda, y es la honestidad. El día de antes de empezar a recorrer la Costa Kauri (es la playa que da al lado oeste) dormimos en un sitio que ya habíamos mirado en internet. Cuando llegamos ya era de noche, y sin darnos cuenta metimos la furgo en un barrizal. Nos costó como una hora conseguir sacar las ruedas de aquel campo de barro, menos mal que aparecieron unos chicos con otra furgo, que sino aún seguimos allí con la furgo estancada… Bueno, el caso es que justo al lado de la zona de parking, había un contenedor de barco con una ranura donde pedía que depositaras el dinero.

Es muy común que en temporada baja, en los campings del DOC no haya nadie vigilando la entrada y salida a la zona, y que sea el propio usuario el que se registre y meta el dinero en un sobre y todo ello en un buzón. En este caso la zona donde estábamos durmiendo no era del DOC pero aún así parece ser que seguían la misma política.

Tras salir de aquí emprendimos rumbo a uno de los sitios que más nos apetecía visitar de la zona norte. Se trata de un bosque donde se encuentran los kauris más grandes de toda Nueva Zelanda. Árboles inmensos que al lado de ellos, los seres humanos parecemos hormigas.

El primero que vimos fue el más grande de todos, el Padre del Bosque. Este kauri, con unos 2000 años de edad, se levanta del suelo hasta una altura de 51 metros. Si eso es impresionante aún lo es más su tronco, el cual tiene un perímetro de unos 13 metros.

Desde aquí, volvimos a la furgo y fuimos a un bosque muy cercano. Allí hay varios senderos (Kauri Walks) que te permiten ver tres kauris más. El segundo más grande, otro kauri del que salen 4 troncos de su misma base (Four Sisters) y por último y tras media hora de paseo, llegar al Yakas, el séptimo en la escala. Este es bastante especial dado que te puedes acercar a él, tocar el tronco y sentirte minúsculo a su sombra.

Aprovechamos para hacer todos los senderos corriendo, y tras disfrutar del escenario nos fuimos hacia lo que sería nuestro penúltimo sitio donde dormiríamos en este Road trip… ¡Y que sitio conseguimos encontrar! Otro camping gestionado por el DOC con duchas calientes, cocina, nevera, hervidor de agua… Todo un lujo para 6$ por persona!

Con la primera ducha caliente en casi 10 días, nos fuimos a dormir ya pensando en ir llegando a Warkworth, lugar donde habíamos quedado con Jon, el hombre al que le cuidaríamos la casa una semana más tarde.

Esta primera aventura nos ha dejado con muy buen sabor de boca. Estamos contentos con la huevona, con este país que nos está enamorando y con la gente con la que estamos teniendo contacto… La semana siguiente también viene cargada de aventuras. Visitamos el oeste de Auckland, parques nacionales y seguimos los pasos de Sir Edmun Hillary… ¿¿Te lo vas a perder??

VIDEO DE NUESTRO ROAD TRIP POR NORTHLAND:

RyB

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