New Plymouth, ciudad de contrastes

9 al 14 de Noviembre de 2014

No siempre que uno está de viaje disfruta los días al máximo, como si fuera el gran momento de su vida y viera que la vida se acaba mañana. (Aunque muchos siguen pensando que estamos de vacaciones, el hecho de viajar durante un tiempo tan prolongado nos hace tener obligaciones, nos hace trabajar para seguir adelante y no depender de terceras personas). Uno no tiene siempre esa energía que le empuja a hacer mil cosas en un día, a intentar llegar a todos los rincones o bien conseguir llegar a verlo todo. Cuando aterrizamos en New Plymouth la idea principal era subir al Taranaki. Una vez intentado y quedarnos a 100 metros de la cumbre, bajamos con el simple propósito de respirar el ambiente que había por la ciudad.

Senderos en los alrededores del Monte Taranaki

El dinero poco a poco iba disminuyendo en la cuenta, vivir 24 horas con la misma persona en una furgoneta de ¿4? metros cuadrados no es fácil, y más cuando se lleva casi un año viajando juntos y viéndonos las caras todos los días. Lluvia, viento, desesperación por conseguir un trabajo, incomodidad al comer y cenar dentro de la furgo a causa de la lluvia, amigos y familia a 20000 km de distancia, una rutina que nos llevaba a la biblioteca por las mañanas a intentar buscar trabajo visitando siempre las mismas webs y no conseguir nada a cambio… Tanto fue que hubieron momentos que nos entraron ganas de enviarlo todo a la porra y volver al Sureste asiático o incluso a casa, con ese remordimiento de pensar que no todo acabó siendo como en un principio imaginamos.

¿La hucha se estaba vaciando o que quería decirnos este buzón en forma de cerdito?

New Plymouth desde el sitio en el que dormimos gratis los cinco días

Adolescentes entrenando en el lago junto al sitio en el que dormimos

New Plymouth, ciudad de paso para ir al Taranki. Ciudad de partida para recorrer la Surf Highway, carretera que rodea a la montaña y recorre muchas de las playas famosas de Nueva Zelanda para hacer surf. Esa ciudad que se puede amar y odiar a la vez. Esa ciudad que, si hace sol hace que la disfrutes, o bien, si te pasa como a nosotros, con lluvia hace que no disfrutes tanto como esperabas. Esa ciudad en la que pasamos cinco días y cuatro de ellos fueron idénticos el uno del otro.

Comienzo de la Surf Highway a la salida de New Plymouth

Faro a mitad camino en la Surf Highway

Ciudad bonita y fea a la vez. Bonita porque tiene unas vistas preciosas con el Taranaki de telón de fondo; fea porque en su puerto, hay una empresa de extracción de petróleo y gas, con sus consecuencias nocivas para el medio ambiente. Bonita porque tiene un parque precioso y enorme (Pukekura Park), con decenas de senderos y lagos donde poder disfrutar de las tardes de sol y calor; fea por sus calles en las que apenas transmiten sensaciones, calles que a las 5 de la tarde están vacías, como casi todas las ciudades neozelandesas. Aunque sí que es verdad que encontramos algo de encanto con su arte callejero.

Empresa de petróleo y gas en New Plymouth

Campo de juegos en el Pukekura Park, New Plymouth

Lagos en el Parque Pukekura

Lagos en el Parque Pukekura

Pukekura Park

Esa ciudad que tiene una biblioteca de 3 pisos con un museo en su interior, esa ciudad con un paseo marítimo de 12.7 km que recorre toda la costa del mar de Tasmania a su paso por New Plymouth. Algo bueno nos tiene que dar esa ciudad en la que estamos perdiendo la ilusión, en la que el ánimo va y viene, y cuando se va hace que estemos bastante desanimados. Esa ciudad que utilizamos como base para descansar después del Taranaki y nos sirvió como punto de partida para recorrer la 45 Surf Highway (sólo hasta la mitad debido a que el tiempo no nos acompañaba y llovía). Surf Highway, otra de esas carreteras de las que Nueva Zelanda presume. En ella, si eres buen surfer, puedes pasar un mes, o incluso dos, sin salir de sus 100km que recorren la costa de ola en ola. Nosotros no lo somos y tan solo llegamos al faro que está a mitad camino.

Paseo marítimo

Arte callejero

Arte callejero

Una de las playas de la Surf Highway

Esa ciudad de la salimos un poco más fuertes, con el desafío de conseguir algo que estaba tardando en llegar, algo que empezaba a ser urgente. Esa ciudad que nos despidió con lluvia y que cuando la dejamos atrás a unos 100 km salió el sol. Esa ciudad en la que no sabemos si volveremos, y si lo hacemos, intentaremos disfrutarla de un modo diferente al que lo hicimos esta vez.

Ciudad de la que salimos con el mayor desafío hasta la fecha

RyB

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