Golden Bay, cumpliendo 10 años juntos

Del 3 al 6 de Abril de 2015

Aún recuerdo en una de las conversaciones que tuvimos con Alisha y Carel, una de las parejas de Couchsurfing que nos acogieron en su casa en nuestra llegada a Auckland, cuando nos preguntaron que qué queríamos ver de Nueva Zelanda. No dejamos pasar ni siquiera 2 segundos cuando los dos contestamos al unísono: ¡TODOOOO! Nos miraron bastante sorprendidos y empezaron a reír…

Hoy, mirando que hicimos y vimos alrededor de la Golden Bay (la zona más al noroeste de la isla sur), algunos dirían que podríamos haber obviado pasar por esta parte del país. Pero si hay algo que nos gusta cuando viajamos, es poder juzgar por nosotros mismos los lugares y decidir si vale o no la pena visitarlos…

Nuestro paso por la Golden Bay fue bastante fugaz comparándolo con algunas otras visitas que ya hemos hecho por el país pero nos dejó un regustillo de querer volver… Y nos quedó el gustillo de volver por varias razones: miles de campos de kiwis y manzanos en los que podríamos conseguir trabajo después de la vuelta por la isla sur; zona de escalada deportiva; parque nacional del Abel Tasman donde recorrer parte del Great Walk; pueblos como Motueka en los que sentimos que sería agradable vivir durante una posible época de trabajo… Pero vayamos al principio.

Campos de kiwis y packhouses en los alrededores de Motueka

Salimos de Picton el 3 de Abril con bastante calma, con el único objetivo de poder llegar a buena hora a Pohara y darnos una ducha de agua caliente en el club de pesca, pues desde que salimos de Wellington nuestros cuerpos no habían visto apenas agua, y además fue fría! Con el objetivo conseguido y 2$ menos que pusimos la ‘honesty box’ por la ducha, dimos una pequeña vuelta por los alrededores de la bahía. Aprovechamos para tantear el terreno e investigar la zona de escalada, babear con las pedazo casas rodantes (las motorhomes de Nueva Zelanda siempre tienen algo para sorprenderte) y cuando el sol empezó a esconderse, visitamos un laberinto de piedras en las que habían cientos de juguetes escondidos en cada uno de los rincones. Era un entretenimiento muy familiar, pero nos resultó divertido jugar a buscar a Shrek o los Pitufos escondidos por las grietas de las rocas.

Honesty Box donde hay que pagar la ducha

Alrededores de Pohara donde se encuentra la zona de escalada

Laberinto de rocas

Juguetes en el laberinto

Al día siguiente nos fuimos hasta Farewell Spit, la zona más al norte de la isla; un saliente de arena de unos 10km que crea la silueta del pico de un kiwi. Dimos un paseo por la playa de la reserva natural y las pequeñas dunas que separaban ambas costas. Fue un día bastante gris, en la que de tanto en tanto chispeaba, pero de repente, cuando íbamos andando por la arena en contra del viento, vimos a lo lejos nuestro primer león marino. Estaba allí solo tumbado en la arena, sin ningún otro compañero, pero fue tal la emoción que estuvimos como 20 minutos contemplándolo y haciéndole fotografías… Cuando nos cansamos de tanta playa, dimos la vuelta y nos fuimos hacia los coches con el pensamiento de volver de nuevo a Takaka para buscar la zona donde pasaríamos la noche.

Inicio del sendero camino de Farewell Spit

Prados verdes que nos recuerdan a la Isla Norte

Primer león marino que vimos en Nueva Zelanda

El 5 de abril amaneció soleado, y tras un buen desayuno nos fuimos a escalar. Teníamos ganas de volver subirnos por las paredes y, aunque al principio nos costó bastante sentir de nuevo confianza en nosotros mismos, gozamos de un día magnífico en el que escalamos incluso más de lo esperado. Cuando nuestros músculos empezaron a quejarse después del gran letargo, nos fuimos de vuelta a Takaka a fotografiar sus calles. Nos resultó un pueblo agradable, donde al parecer la concentración de artistas y “hippies” es de las mayores del país.

Escalando después de tanto tiempo…

Calles de Takaka

Y nuestra visita a la Golden Bay terminó el 6 de abril… ¿Qué día más bonito, verdad? Pues sí, para nosotros fue muy especial porque cumplíamos 10 años juntos. La verdad es que sin tener ningún plan, al final resultó ser un día bastante divertido. Amanecimos como el resto de los días anteriores en la furgo, desayunamos y dimos una pequeña vuelta con la furgo para ver las proximidades de la zona norte del Abel Tasman.

Ría con marea alta en los alrededores del Abel Tasman

Colina arriba, colina abajo y con el tiempo que no acompañaba mucho dimos la vuelta con rumbo de nuevo al club de pesca a darnos una ducha de agua caliente. Nuestra sorpresa fue que, al entrar a los baños, se nos acercó un hombre mayor diciéndonos que no podíamos ducharnos, que el agua del depósito se estaba acabando y que no podía ser por esta vez… Nos quedamos medio moscas, sabiendo bien que lo que quería el hombre era que no utilizáramos las instalaciones del club, y nos fuimos de allí con la idea ya de buscar otro lugar para la ducha que empezaba a ser necesaria después de 3 días de actividad (paseos, escalada…)

Fantail, uno de los pájaros nativos de Nueva Zelanda

Estaba claro que era un día especial por nuestro aniversario pero no se nos olvidará donde nos duchamos ese día. Ni corto ni perozoso, avistamos un río y no hubieron dudas, al agua patos! Fue un baño en el que entramos enteros en el río.Fría, muy fría estaba el agua… Pero valió la pena y una vez limpios nos dimos el capricho de una buena cena en un restaurante de Nelson.

Comiendo antes de darnos la ducha

Si nos preguntáis… ¿Volveréis a la Golden Bay? Seguramente digamos: SI

Cena de aniversario

 RyB

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