Colores otoñales en el lago Wanaka

19 y 24 de Abril de 2015

Dejamos atrás la West Coast y nos adentramos en el corazón de los Alpes. La primera parada en el camino era el lago Wanaka y la ciudad homónima a su orilla. A los pies del Parque Nacional del Monte Aspiring, tiene fama de ser tranquila. El primer día sólo fuimos de pasada, y ya nos gustó el ambiente del lago y los colores de alrededor.

Vista del lago cuando llegas desde la West Coast

Pasamos de largo con intención de volver, y nos dirigimos a Queenstown, la ciudad con más fama de la zona. Pero sin duda, cuando volvimos a pasar por aquí decidimos que nos gustaba más el ambiente de esta ciudad. Pasamos otro día paseando por la ciudad y las orillas del lago, sin hacer apenas nada de interés, más que dedicarnos a hacer fotos. Los colores otoñales de esta zona del país nos tienen atrapados, y nos resulta super difícil no hacer mil fotos allá donde vamos.

Nuestra intención era pasar unos días en el Parque Nacional del Monte Aspiring. Ya sabíamos que las posibilidades de hacer algo de alta montaña eran escasas, sobretodo cuando descubrimos que el par de ascensiones más accesibles implicaban pasearse por un par de valles glaciares con una pinta bastante difícil, y no nos sentíamos con ánimos de meternos en ese terreno desconocido. Aún así aceptamos hacer lo que todo el mundo hace por aquí: subir al Liverpool Hut o hacer la caminata Rob Roy Valley.

Pero como siempre pasa en este país, no se puede hacer muchos planes cerrados, porque es muy posible que se vayan al garete por el mal tiempo. El día 24 de Abril lo pasamos en los alrededores de la ciudad de Wanaka paseando y disfrutando del bueno tiempo, pero cuando nos metimos valle adentro para dormir y luego pasar unos días por la montaña, no tuvimos mucha suerte.

La gran mayoría de los turistas por esta zona son asiáticos, y todos viajan con un material fotográfico que nos da mucha envidia

No todo el mundo puede hacer su álbum de fotos de boda en un entorno como este…

Tras pasar el día tranquilos, tomar un café en una terraza, ver un espectáculo callejero, y hacer más fotos aún, a media tarde pusimos rumbo al valle. El tiempo ya empezó a hacer de las suyas, y desde que llegamos al campsite para dormir tuvimos que decidir que no podríamos el despertador al día siguiente. Empezó a llover y el viento movía la furgo con brusquedad. Lo peor de todo: la previsión era de que pasaría varios días así.

Llegamos a varias conclusiones antes de dormirnos: que el Parque Nacional del Monte Aspiring tendríamos que visitarlo en otro momento, y que tenemos un serio problema con los días aburridos. Si no tenemos internet, ni biblioteca cerca, el ordenador no tiene batería, y no sabemos cómo matar las horas, nos sentimos desorientados, sin saber qué hacer. Nota mental: tenemos que encontrarle solución a esto.

Lluvia, lluvia y más lluvia…

A ella no parece importarle mucho… ¿Nos cuentas tu secreto?

 Salimos de allí con la idea de volver más adelante. Ojalá la próxima vez el tiempo nos respete un poquito más, porque sin duda esta zona debe ser una pasada…

Hasta en los días grises, los colores otoñales son muy fotogénicos

ByR

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s