Fin de la vuelta a la isla sur en motorhome: Kaikoura y Christchurch

22 y 23 de Julio de 2015

Se acercaba el final del viaje y había que cerrar el círculo. Casi todo había salido como anillo al dedo: se nos quedaron algunas zonas sin visitar como Milford Sound, pero a cambio pudimos disfrutar de un día agradable por los senderos de unos de los fiordos de Malaborough.

Llegando a Kaikoura

La última etapa decidimos hacerla casi toda en una sola vez, desde la zona de los fiordos hasta Christchurch, haciendo una pequeña parada en Kaikoura, ciudad por excelencia para avistar delfines, ballenas y focas. De veces anteriores sabíamos donde parar para ver a estos animalitos tan curiosos y divertidos.

Paramos en la guardería, donde en esta época del año, se suponía que habían cientos de bebés nadando en el riachuelo y mejorando sus técnicas de moverse por dentro del agua. Nuestra sorpresa fue que, al llegar, tan solo vimos a dos en la lagunita que hay al principio del arroyo… Tres veces que hemos venido aquí y, sólo la primera tuvimos la suerte de ver a varios en el agua jugando y saltando. Aún así, fue bastante emocionante ver a estos pequeños mamíferos tan de cerca en su hábitat, sintiendo que son animales libres y además que los humanos tenemos la posibilidad de verlos tan de cerca.

Estas ya, más adultas, se agrupan en las rocas del mar

La siguiente parada fue en Kaikoura, donde estuvimos viendo más focas, aunque esta vez más grandes y más acostumbradas a la presencia humana. Desde la colonia de seals, puedes empezar a contar focas que en 10 minutos no pararás de ver nuevas que no habías visto antes… El ir en familia tiene su ventaja, y cuando se hizo la hora de comer paramos en uno de los restaurantes más famosos de la ciudad para comer marisco fresco y rico. Escalope, salmón, tortita de langosta, paua… todo delicioso!

¿Foca mirándose a si misma en un espejo?

Parking del la colonia de focas

Esperando a que nos traigan la comida

Salmón, mejillones, paua, pattie de langosta…

Con la visita a las focas y la comilona que nos dimos a orilla del mar, dimos por terminada la visita a Kaikoura y pusimos rumbo a Christchurch con la intención de llegar a dormir al lado de la ciudad y así, al día siguiente, visitarla antes de que el viaje terminara.

Tras varias horas recorriendo la costa este y hacer alguna carrera con el tren que a veces pasaba por el lado de la carretera, llegamos ya de noche a la zona de dormir. Pasamos una noche agradable quitando los golpes que nos despertaron a las 11 de la noche por parte del vigilante de seguridad avisándonos que iban a cerrar la valla del parking… Con aquello de “ok ok, no problem”, seguimos durmiendo y al día siguiente, con el sol fuera nos fuimos al centro de Christchurch.

Panorámica de Kaikoura

El tren nos ganó la carrera

Sabíamos de otros viajeros, que la ciudad tenía el cartel de ciudad fantasma, pero no podíamos imaginar eso hasta que punto podía llegar a ser. Tras dejar la autocaravana bien aparcada, empezamos a callejear y algo empezó a no cuadrar dentro de nuestros pensamientos. La primera calle a la que entramos estaba completamente restaurada, un tranvía muy mono circulaba por el centro de la ciudad… A pesar de tener una apariencia de rehabilitado, habían muchos negocios en la misma calle cerrados, locales apuntalados…

Primeras calles paseando por Christchurch

Seguimos nuestro camino y una vez llegamos a la plaza donde se encuentra la catedral empezamos a entender que es lo que sucedía en aquella ciudad. En 2011 fue el terremoto el cual se llevó casi 200 vidas por delante. Montones de heridos y daños estructurales en muchos de los edificios de la ciudad. Leyendo las cifras y los datos nos pudimos hacer una idea de lo que sucedió aquel día pero, lo que no llegamos a imaginar es que a día de hoy, muchos de los edificios seguían tal y como estaban hace cuatro años. Muchos de ellos tenían paneles decorativos que daban al exterior, escondiendo los grietas en su estructura y los puntales que sujetaban los pilares para que el edificio no se viniera abajo. Nos quedamos bastante sorprendidos como iban las obras de despacio, habiendo hoy día muchas de los comercios cerrados. Muy grave debió de ser aquel terremoto.

Catedral en ruinas

Paneles decorativos escondiendo los daños de los edificios

¿Trampantojo o realidad?

Re-start Mall

Después de recorrer varias de sus calles, nos fuimos al centro comercial Re-Start, construido íntegramente por contenedores, y comimos en uno de los puestitos de la zona. El viaje llegaba a su fin, y había que despedirse de nuestra familia. Habían sido casi tres semanas de viaje, un viaje muy especial tras año y medio en la ruta. No todos los días la familia se cruza medio mundo para compartir las vacaciones.

RyB

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