Trabajo hecho! Tres meses trabajando en Synlait

Del 31 de Agosto al 19 de Noviembre de 2015

Cuando empezamos en Synlait no nos imaginamos que tendríamos trabajo para más de los tres meses que teníamos de visado. Tal y como contamos, el contrato de trabajo inicial era de dos semanas y a medida que fueron pasando las semanas nos lo iban alargando hasta tal punto que fuimos nosotros los que tuvimos que decir que lo dejábamos. Y lo dejamos no porque nos cansáramos, sino porque el visado se terminaba y aún no habíamos visitado la zona de Fiorland. ¿Pero, cómo fueron estos tres meses? ¿Qué es lo que hicimos?

Amanece en Synlait

Las montañas nos dan los buenos días

El corazón de la fábrica

Tras las presentaciones y unas pautas básicas, empezamos entre carretillas elevadoras y trapos de limpieza. Todas las mañanas íbamos al antiguo almacén donde estaban las miles de piezas de mantenimiento que teníamos que encontrar. Uno de nosotros, lista en mano, iba dictando la referencia así como el estante donde se suponía que estaba la pieza, y el otro, con una escalera, buscaba el item. Muchas veces discutíamos por tener posesión de la lista o bien por quien era el que limpiaba. Al final decidimos hacer la tarea al mismo tiempo: buscábamos y limpiábamos juntos para que no fuera tan aburrido.

Buscando las piezas de la lista

Cajas llenas listas para ser limpiadas

Cuando nuestra supervisora se dio cuenta de que formábamos buen equipo, nos dio toda la responsabilidad del trabajo que había que hacer. Nos dieron un ordenador, llaves de la oficina y libertad de horario. El hecho de que yo fuera ingeniero y tuviera nociones básicas de “lean manufacturing” ayudó en hacer el trabajo más rápido y con más coherencia. Resultó no ser casualiadad que, lo de clasificar (seiri), ordenar (seiton), limpiar (seiso), estandarizar (seiketsu) y sostener (shitsuke) eran justo las tareas que teníamos que desarrollar con las piezas de mantenimiento tanto en el antiguo como en el nuevo almacén. Estábamos aplicando las 5S, una de las herramientas del Lean. Cosas básicas y simples que ayudan a tener el puesto de trabajo limpio y ordenado, permitiendo tener acceso a la pieza de manera más rápida; saber el dinero que tienes invertido en el almacén y/o mejorar la rentabilidad del negocio.

Ordenando las piezas según su familia y categoría

Actualizando la base de datos

Preparados para cargar el camión

Fue curioso que, a lo largo de los tres meses durante los que trabajamos en una fábrica de leche, no conseguimos ver el proceso entero de como se trataba la leche para convertirla en polvo. La experiencia en Synlait nos enseñó que es posible ofrecer un buen trato al trabajador y la confianza absoluta que depositaron nuestros supervisores en nosotros fue un gran alago.

Sin agobiarnos ni reprocharnos ninguna de las acciones que tomábamos por nuestra cuenta, fuimos viendo como el antiguo almacén iba vaciándose al paso de las semanas. Sin embargo, nos íbamos dando cuenta que el trabajo se podía hacer muy largo y que quizá no nos iba a dar tiempo a dejar terminado todo el traslado de las piezas. Por ello, y porque nos habíamos quedado sin la Huevona y teníamos que compartir vehículo, empezamos a trabajar en turnos de 12 horas, entrando a las 6 de la mañana y saliendo a las 6 de la tarde. Fue bastante duro aguantar el ritmo todas las semanas, pero el hecho de ser autónomos en nuestras obligaciones hizo que los días fueran llevaderos.

Listos a las 6 de la mañana con 3ºC para ir a trabajar

Bolsas de leche en polvo

Miles de palets esperando barriles o bolsas de leche

Barriles con grasa en su interior

Los días eran largos y nuestra eficiencia se hacía notar en los almacenes. El antiguo conseguimos vaciarlo entero unas semanas antes de nuestro adiós en la empresa, y en el nuevo se nos acumulaban las piezas por falta de material (pegatinas y “bins de colores”). Dado que el proveedor de las cajitas de colores cobraba 140$ por traérnoslo a la oficina, Clare nos dio las llaves del coche e hicimos un par de viajes para conseguir el material más rápido y al mismo tiempo evitar el gasto del envío.

Antiguo almacén vacío

Preparando las etiquetas

Cajas de diferentes tamaños y colores que recogimos en Christchurch

Para nosotros, era motivo de alegría el ver que teníamos todos los tamaños de recipientes que necesitábamos para ir dejando el nuevo almacén listo y ordenado. Era curioso ver cómo íbamos cambiando de localización cada uno de los productos para que quedaran ordenados por familias y categorías similares. Cuando el almacén estuvo casi terminado tuvimos que abordar la última etapa del proceso y quizá la más complicada: catalogar todos los productos que no tenían referencia ni localización.

Organizando las piezas por familias y categorías

Cuando acabamos con las listas, nos encontramos con una pila de cosas sueltas, sin cajas ni ninguna referencia. Poco a poco les fuimos dando nombre y conseguimos reducir un 70% de todos los trastos que habían por allí. La habitación que utilizamos para guardar todas estas piezas se vio casi vacía en cosa de una semana.

La fecha de nuestra despedida estaba a la vuelta de la esquina y los últimos días los dedicamos a dejar impoluto nuestro espacio de trabajo. Pusimos etiquetas frontales a cada uno de los recipientes que alojaban las piezas y acabamos de colgar todas las correas en las nuevas localizaciones. Al ver como había quedado nuestro almacén nuestros supervisores nos dieron la enhorabuena e intentaron persuadirnos con un visado de trabajo para seguir en la empresa e iniciar el mismo proceso con otros almacenes que tenían. Lo rechazamos, no por las facilidades que nos ofrecían, sino porque teníamos hecha la idea de salir del país en breve y volver a casa después de dos años de viaje.

Resultado final

Nueva localización para las correas

En Synlait nos dimos cuenta de que en Nueva Zelanda las condiciones laborales son muy diferentes a lo que estamos acostumbrados en España. Desde el primer momento nos sentimos valorados y nos dieron todo lo que necesitamos para realizar un buen trabajo. Al menos, un par de veces a la semana nos daban las gracias por el esfuerzo realizado y el trabajo bien hecho, y nos preguntaban nuestra opinión acerca de cómo hacer determinadas cosas. Nosotros fuimos los encargados de estandarizar y ordenar el nuevo almacén, y éramos alguien importante en el departamento de mantenimiento. Las personas que allí trabajaban nos daban la enhorabuena cada día que nos veían con las piezas arriba y abajo y nos decían que nosotros tendríamos que estar allí de por vida. No importaba qué cargo tenía la gente dentro de la empresa, siempre había una relación normal y relajada, incluso con el dueño de todo.

Comiendo con compañeros que trabajaban en otros departamentos

La empresa cuidando a sus trabajadores con barbacoas

Nuestro último día en Synlait fue triste y alegre al mismo tiempo. Los tres meses se pasaron volando, aunque también es verdad que hubieron algunas semanas que se hicieron bastante duras. Todo el esfuerzo se vio recompensado con una comida a cargo del departamento así como varias felicitaciones por escrito. El jueves 19 de noviembre dejamos las llaves en el escritorio y cerramos la puerta del despacho. Cerrábamos una etapa más en Nueva Zelanda y posiblemente dejábamos atrás uno de los mejores trabajos que habíamos tenido hasta el momento: tanto a nivel de relación personal como económico. Y es que cuando una empresa tiene como misión principal ser el MEJOR LUGAR DE TRABAJO DEL PAÍS para los trabajadores, se notan las ganas y la motivación de sus trabajadores cada día cuando van a trabajar.

Comida con nuestros jefes

¡GRACIAS!

RyB

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