Nuevo destino y nueva aventura

11 de Octubre de 2016

Han pasado casi 10 meses desde que volvimos de la gran aventura de nuestras vidas. Creo que ha hecho falta que pase un tiempo para que podamos ser conscientes del cambio que supuso ese viaje para nosotros.

Llevábamos casi 5 meses de viaje por el SEA, y nuestra sensación era de que no habíamos hecho más que empezar. Ya nos habíamos cruzado con varias personas que nos habían metido un gusanito un tanto puñetero… Prácticamente desde los primeros días en Tailandia, el run run de Nueva Zelanda nos acompañaba. Algunos que nos cruzábamos nos contaban que se iban a buscar suerte aún sin tener visado de trabajo. Otros se marchaban con visado, y algunos nos contaban sus experiencias porque venían de allí. No recuerdo muy bien cómo se nos metió ese gusanillo, ya que fue bastante gradual.

Salimos de viaje de mochileros para unos meses, pero la cosa cambió poco después y los planes se agrandaron

Cuando llevábamos recorrido Vietnam con nuestra moto La Burrita, coincidimos en Hanoi con unos grandes viajeros a los que seguíamos desde hacía tiempo: Marcando el Polo. Ellos habían estado en Nueva Zelanda y en Australia con algo llamado Working Holiday Visa, y su experiencia viajera nos parecía algo fuera de nuestro alcance. Pero al quedar con ellos a tomar un café, se nos ocurrió contarles que nos estaba entrando ese mariposeo en la tripa de pensar que quizá podíamos hacerlo. En pocos minutos ya nos habían contado lo genial que sería, que nos encantaría la experiencia, que además si nos gustaban las montañas era un país perfecto para nosotros… Era la gota que faltaba para colmar el vaso.

Nos pasamos el mes viajando por Laos dándole vueltas al tema. No nos poníamos de acuerdo entre nosotros, los miedos se mezclaban con las ganas, haciendo un cóctel que nos revolvía enteros, y le dimos vueltas al tema hasta marearlo del todo.

Los últimos días del viaje por Laos fueron un sí pero no.

  • “Vamos a echar un vistazo a ver qué tendríamos que hacer para conseguir el visado”
  • “Bueno, pero solo mirar, por hacernos una idea, pero nada más…”

Cuando nos cansábamos de pasear por la ciudad donde estábamos, nos metíamos en internet a investigar blogs y foros. En un par de días aprendimos todos los pasos necesarios y señalamos una fecha en el calendario: el 1 de Mayo abrían la aplicación online para españoles, se daban 200 visados para ese año, y se acababan en pocos minutos.

Tailandia nos enamoró, aunque es difícil elegir nuestro lugar favorito

Al final uno de nosotros se atrevió a decir lo que pensábamos en voz alta. ¿Qué perdemos si lo intentamos? La respuesta fue clara: NADA. Pues dale.

El primer problema a solventar: el requisito de la caducidad de los pasaportes. Te piden que tu pasaporte no caduque antes de 6 meses de cuando piensas dejar el país. Teníamos que renovar nuestros pasaportes porque no cumplíamos con ello, y la única embajada a la que podíamos ir estaba en Bangkok. En pocas horas modificamos todos nuestros planes, dejamos la visita a Camboya para más adelante, y desde el sur de Laos partimos en un autobús directos a Bangkok. Ese mes casi se podría decir que vivimos en Bangkok, y dedicamos casi todo el tiempo a preparar todo para solicitar el visado. La suerte estuvo de nuestro lado, y los pasaportes los renovaron en dos semanas, así que la noche en que se abría la aplicación, con los nervios a flor de piel, nos pusimos cada uno delante de un ordenador y, siguiendo los pasos que habíamos aprendido de memoria, rellenamos todos los campos necesarios en pocos minutos. La aplicación nos solicitó el pago, aceptó la tarjeta, y nos reenvió un email con nuestra solicitud aceptada. ¡Lo hemos conseguido!

Durante los dos años de viaje echábamos mucho de menos los Pirineos

Habíamos partido desde Valencia pensando en un viaje de mochileros de unos seis meses, y en unos pocos minutos, todo había cambiado. Esta vida nómada que se nos había presentado sin apenas darnos cuenta nos estaba encantando!

Así que nada, tras dejar todos los papeles arreglados y las gestiones del visado listas, seguimos nuestro viaje, aunque ya con la cabeza en un modo distinto. Estábamos cambiando nuestras ideas a tal velocidad, que el mismo día que partimos hacia la frontera con Camboya, volvimos a cambiar radicalmente nuestros planes de viaje. La idea era visitar Myanmar después de Camboya, y acabar el viaje yendo al norte de Tailandia. Habíamos descartado países como Indonesia o Filipinas, o ir a la isla de Borneo, porque implicaba coger un avión, y eso encarecía el precio de todo. Pero nos dimos cuenta de que ir a Myanmar en aquel momento era durante el monzón, y llegamos a la conclusión de que gastar un poco más de dinero ahora que íbamos a trabajar en Nueva Zelanda, tampoco era grave.

  • ¿Y si… Vamos a Indonesia después de estar en Camboya?
  • ¿Qué tal época es dentro de un més? ¿Buen tiempo?
  • Si, la guía dice que es el mejor momento
  • ¿Y podríamos arreglar el visado para estar casi dos meses?
  • Los chicos de Marcando el Polo dicen que se puede extender el visado para otro mes estando dentro del país. Mira, tienen un post explicando cómo se hace.
  • Me gusta el plan

Esta conversación fue en la estación de trenes de Bangkok, esperando para partir hacia la frontera. Esa misma noche, en el hostal, compramos los billetes para ir. Volaríamos a Jakarta, y volveríamos a Bangkok desde Bali justo el mismo día que nuestros amigos llegaban para pasar dos semanas con nosotros en Tailandia.

Gracias a ese cambio de planes, descubrimos Indonesia, un país que nos enamoró desde el primer día.

Y tras casi dos meses allí, conociendo las islas de Java y Bali, y otro mes en Tailandia, partimos desde Bangkok por tierra camino de Singapur. Desde allí, un par de aviones nos dejaron en Auckland. Durante el trayecto sólo podíamos pensar: ¿quién nos iba a decir el día 3 de Diciembre del año pasado que nos iríamos a Nueva Zelanda a vivir durante un año?

La Huevona, nuestra fiel compañera por kilómetros kiwis

Y Nueva Zelanda se convirtió en un país muy especial para nosotros. Tuvimos una casita con ruedas llamada Huevona, hicimos housitting, tuvimos cinco trabajos distintos, viajamos en autocaravana durante un mes con mis padres, visitamos Tonga, hicimos grandes amigos, vivimos unas navidades veraniegas, conocimos nuevas maneras de vivir, viajar y sonreírle a la vida…

Y tras 15 meses en el país kiwi, y 2 años de viaje, volvimos a casa. Volvimos con una mezcla de emociones difíciles de explicar y digerir. ¿Y ahora qué? Nos lo preguntamos muchas veces, y nos lo preguntaron todos los que nos recibieron. Durante un tiempo sólo éramos capaces de responder: “no lo sabemos”. Pero en realidad no era así. En realidad sí que teníamos una idea. Algo se había estado gestando en nuestras mentes inquietas. Sabíamos que queríamos disfrutar de varios meses en casa, con nuestra gente y todo lo que nos gusta de aquí. Pero también sabíamos que esta vida nómada recién descubierta nos había gustado mucho.

La opción de las Working Holiday Visa nos había encantado, y un nuevo país asomaba en el horizonte: Australia. Una vez superada la resaca de las Navidades y de los reencuentros, nos pusimos manos a la obra. Los meses fueron pasando, las visitas a las paredes de escalada o a las montañas de Pirineos se fueron multiplicando, pero el trabajo que había que hacer para conseguir el visado no paró. Justo antes de irnos de vacaciones en verano, teníamos todo listo para hacer la solicitud, y mientras pasábamos los días perdidos por los valles pirenaicos, un email nos alegró el año. ¡¡Visado concedido!! Una nueva aventura está por empezar!

Muchos kilómetros en pocos meses por España con nuestro pequeño coche, la Mosca

Mucha pared

Celebrando el 40 aniversario de la primera ascensión de mi padre al Monte Perdido

Un par de días después de recibir el preciado email, nos pasó algo que recordamos con una sonrisa. Dejábamos un camping para cambiar de valle, y en el momento de pagar, tuvimos una conversación con la dueña del camping:

  • ¿Ya se os acaban las vacaciones?
  • No, que va, nos vamos al valle de al lado, a seguir haciendo montaña
  • ¡Qué bien! ¿Sois profesores, y por eso tenéis muchas vacaciones?
  • (Casi sin pensar, de manera espontánea, Rober respondió) No, somos viajeros.

La cara de la pobre mujer fue del mismo estilo que nos han puesto en otras conversaciones parecidas gente que nos ha hecho la misma pregunta.

Nunca planeamos presentarnos como viajeros, pero nos encanta habernos encontrado con ese adjetivo en nuestras vidas.

Así que nada, hoy empezamos nuestra nueva aventura, en unas horas estaremos volando en dirección a Asia. Australia nos espera, y vamos dispuestos a trabajar mucho para que nuestros proyectos de futuro sean factibles. Eso si, éramos incapaces de plantearnos un nuevo viaje recorriendo tantos kilómetros de una, así que hacer paradas por el camino ha sido inevitable.

¿Primera parada? NEPAL. El Himalaya nos espera, y nos morimos de ganas de echar un vistazo a esas montañas que se han aparecido en nuestros sueños desde hace años.

Ahora mismo os mandamos saludos desde Kathmandú, y mañana partimos hacia el valle del Solo Khumbu, dispuestos a andar mucho y hacer muchas fotos a todas esas magestuosas montañas.

ByR

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