Three Passes Trekking (Everest) / Parte 4: Cho La Pass y Kala Patthar

Del 30 de Octubre al 1 de Noviembre

DRAGNAG – CHO LA PASS – DZONGLA – KALA PATTHAR – LOBUCHE (3 días / 2070m+ / 1790m- / 28,3km)

El pueblo del que salimos hoy es Dragnag, un asentamiento hecho exclusivamente para los montañeros. No se ve mucho alrededor, tan sólo teahouses y lodges. No hay agricultura ni animales pastando y el hecho de que la zona esté aislada por el glaciar hace que sea un sitio hostil. Un lugar donde, si quieres salir de él, te ves obligado a cruzar un campo de hielo de casi 2 km de ancho o bien a alcanza la cota de 5420 metros para pasar a la otra vertiente de la montaña. A nosotros tan solo nos quedaba la elección de seguir el camino que conducía a las alturas. Hoy afrontaremos el Cho La Pass, el segundo gran collado de esta aventura por el valle del Solo Khumbu. Esta vez, a diferencia del Renjo La, el desnivel a superar son doscientos metros menos, siendo esto un alivio para nuestras piernas.

A las 6 de la mañana hace mucho frío

A las 6 de la mañana hace mucho frío

Miramos hacia el horizonte y nuestros pasos siguen el compás del agua. Un río completamente helado y un aire un tanto frío hacen que nos sintamos rígidos cómo el acero. A medida que avanzamos a lo largo del lecho del río, nuestros pies se ven entumecidos y el hielo cruje cada vez que pasamos cerca de él. Las piedras no suenan entre ellas y el silencio de la mañana se ve interrumpido únicamente por el pulular de las perdices. Poco a poco vamos adelantando a gente y al mismo tiempo somos adelantados por otros montañeros. Después de dos horas de actividad, alcanzamos un falso collado a 5100 metros de altura. El sol ya ha empezado a brillar y nuestros ánimos se ven realzados, pues desde donde estamos ya alcanzamos a ver nuestro destino, el Cho La.

El agua del río está completamente congelada

El agua del río está completamente congelada

Ya casi estamos en el falso collado y el sol empieza a calentarnos

Ya casi estamos en el falso collado y el sol empieza a calentarnos

Ya podemos ver el Cho La

Ya podemos ver el Cho La

Un muro de piedras inestables, que desde la distancia parece infranqueable, dicta el camino de subida. Aquí la piel se nos eriza y cruzamos los dedos para que la subida sea completamente segura y no tengamos problemas con posibles desprendimientos. Desde que tuvimos el accidente en el Mont Blanc, cada vez que vemos una zona inestable, los nervios cuestan de controlar.

El muro imponente del Cho La

El muro imponente del Cho La

Tras una bajada suave hasta el fondo del valle nos dirigimos al pie de la pared. Hoy soy yo el que se nota mejor físicamente y tras el aprobado de Berta, tiro hacia arriba. El terreno no es tan inestable como pensábamos y las piedras se quedan todas en su sitio. Los 300 metros de altura me cuestan menos de una hora; ¡un ritmo muy bueno pensando que estamos a más de 5000 metros de altura y cargados con 12kg! Unos pocos metros antes de alcanzar el collado dejo la mochila y bajo en busca de Berta y su mochila. La pobre se está poniendo mala y hoy le cuesta más de la cuenta. Un chute urgente del aerosol para el asma y a las 10 de la mañana estamos, uno al lado del otro, viendo el glaciar que preside estas alturas.

Una subida bastante dura por la pendiente tan fuerte

Cho La Pass 5345m

Cho La Pass 5420m

Vistas de dónde venimos

Vistas de dónde venimos

Siempre es especial estar en estos lugares cuando te gusta tanto la montaña, aunque siendo sinceros, no fue la mejor vista que tuvimos del trekking. El Cho La es un collado que se encuentra entre el valle de Khumbu (donde empieza la cascada de hielo del Everest) y el valle del Gokyo. Sin embargo, estando entre estas zonas tan emblemáticas, las vistas que se obtienen no son tan espectaculares.

Glaciar que tendremos que cruzar

Glaciar que tendremos que cruzar

Una hora contemplando las paredes de hielo y las montañas que nos rodeaban fue suficiente para disfrutar del ambiente. La bajada del collado, un tanto delicada al tener que destrepar una zona de unos 10 metros de piedra descompuesta, nos hizo de nuevo activar los cinco sentidos. Superado el resalte, nos adentramos en el glaciar y a medida que caminábamos encima del hielo, empezaron a asomar en el horizonte viejos conocidos. El Ama Dablam nos acompañó durante dos horas hasta que llegamos a Dzongla, el pueblo donde acababa la jornada de hoy.

Un destrepe delicado para bajar del collado

Un destrepe delicado para bajar del collado

Pasado el glaciar, el Ama Dablam nos recibe en el fondo del valle

Pasado el glaciar, el Ama Dablam nos recibe en el fondo del valle

Comimos un buen plato de pasta cada uno y la tarde la dedicamos a contemplar la belleza de las montañas que nos rodeaban y a ver como las nubes jugaban en el horizonte.

Así es Dzongla

Así es Dzongla

Nubes, montañas y yaks

Nubes, montañas y yaks

Al día siguiente el planning mostraba una jornada suave para relajar las piernas: 2 horitas de marcha sin apenas desnivel hasta llegar a Lobuche, el penúltimo pueblo del valle que da acceso al Campo Base del Everest. Con esto en mente partimos de Dzongla a las 7 de la mañana bajo la atenta mirada del Ama Dablam. Ladera por aquí, glaciares por allá, florecitas congeladas y un lago color esmeralda recogiendo el agua de al menos tres glaciares amenizaron nuestra caminata.

Dejamos Dzongla con el Ama Dablam en frente nuestro

Dejamos Dzongla con el Ama Dablam en frente nuestro

Un lago recoge las aguas de al menos tres glaciares

Un lago recoge las aguas de al menos tres glaciares

A punto de llegar a Lobuche

De repente, levantamos la mirada y observamos a dos nenas por arriba nuestro jugar con varias piedras. Nos paramos y nos decimos el uno al otro: no debemos estar muy lejos de Lobuche. En efecto, cien metros tuvimos que andar para llegar a lo que se suponía era el final de nuestra etapa. ¿Qué íbamos a hacer nosotros dos todo el día allí si apenas estábamos cansados? ¿Y si seguimos hoy hasta el final del valle, buscamos alojamiento en Gorak Shep y vemos el atardecer sobre el Everest desde el Kala Patthar, una montaña de 5545 metros? ¿Seguro? ¿No será demasiado? ¡No lo pensemos y vayamos!

Empezamos a subir por el valle de Khumbu

Empezamos a subir por el valle del Khumbu

Y así fue, empezamos a remontar ese valle tan mítico por el que tantas expediciones habían pasado para intentar llegar a la cumbre del Everest. La pared del Nuptse nos vigilaba de cerca y el Pumori se alzaba hasta casi tocar el cielo. Del Everest y Lotshe no había ni rastro, ¿estaríamos en el sitio equivocado?

El camino empezó a ganar desnivel y un collado llamado Lobuche Pass nos entorpecía las vistas. Cuando alcanzamos su punto más alto, vimos como el glaciar del Khumbu, el cual preside el circo, nos separaba de nuestro destino final: Gorak Shep. Un caos de piedras nos rodeaba y obligaba a cruzar el glaciar por uno de sus laterales. Un sube y baja continuo no amainó en absoluto las ganas que teníamos de caminar por la montaña y sentirla.

Pumori a la izquierda y la inmensa pared del Nuptse, a la derecha

Gorak Shep y Kala Pathar a su izquierda

Habían pasado cinco horas desde que salimos de Dzongla y ya estábamos aquí. Gente por todas partes, los comedores de los hostales llenos a reventar con el cartel de “completo”. Suerte tuvimos en encontrar un dormitorio que compartimos con tres chicos daneses. Al parecer, las 12 del medio día no es buena hora para llegar a Gorak Shep si quieres encontrar alojamiento yendo de forma independiente. La mayoría de las habitaciones estaban reservadas por grupos grandes que iban con guía…

Empezamos a subir después de comer hacia la cumbre

Empezamos a subir después de comer hacia la cumbre del Kala Patthar

El Everest empieza a aparecer

El Everest empieza a aparecer

Tras el pequeño susto de vernos en la calle durmiendo esa noche, comimos dos buenos platos de noodles, un té calentito y arreglamos las mochilas para subir al Kala Patthar. El esfuerzo que debíamos hacer para dar cada paso tenía recompensa, pues a medida que íbamos ganando altura, las grandes montañas iban apareciendo. A las 15:30 estábamos en la cumbre de la montaña con unas vistas de ensueño.

Ganamos altura y las vistas son maravillosas

Ganamos altura y las vistas son maravillosas

A nuestra espalda se queda el galciar del Khumbu y el Ama Dablam

A nuestra espalda se queda el galciar del Khumbu y el Ama Dablam

A escasos metros de la cumbre del Kala Pathar

A escasos metros de la cumbre del Kala Patthar

Cumbre del Kala Pathar 5545m

Cumbre del Kala Patthar 5545m

El lugar, como paraje de montaña, era espectacular. Estábamos en el final del camino para muchos de nosotros aunque el comienzo para unos pocos alpinistas que se adentran en el corazón de las montañas más altas del planeta. Mirábamos a nuestro alrededor y nos sentíamos insignificantes. El aire golpeaba en nuestras mejillas y el sol intentaba calentar las pocas partes de nuestro cuerpo que quedaban descubiertas. Hay momentos que son difíciles de describir; hay veces que los sentimientos que uno tiene, son momentos que se viven y sienten y no se pueden transmitir escribiendo.

Everest, Lotse y Nuptse

Everest, Lhotse y Nuptse

Preparando la cámara para el atardecer

Preparando la cámara para el atardecer

Los últimos rayos de sol sobre el Pumori

Los últimos rayos de sol sobre el Pumori

Nuptse 79XXm

Nuptse 7861m

Un momento único sobre las montañas más altas de la Tierra

Un momento único sobre las montañas más altas de la Tierra

El atardecer que vimos aquel día seguramente fue uno de los mejores hasta el momento. La sombra iba ganándole espacio al sol, las nubes invadían el valle haciendo un juego de luces extraordinario. Miraras donde miraras las montañas nos rodeaban de una forma estremecedora. Hacía mucho frío y eso hizo que mucha gente no aguantara. Cada vez que el glaciar rugía, era porque un bloque de hielo se desplazaba. El viento azotaba pequeños granos de arena sobre nuestras caras y de las banderas salía un sonido hipnotizador. Azul, amarillo, naranja, rosa, gris y negro fueron, por ese orden, los colores del cielo que nos despidieron aquel día tan intenso en nuestras vidas.

Ama Dablam con las últimas luces del día

Ama Dablam con las últimas luces del día

La noche cae sobre las montañas

La noche cae sobre las montañas

Con la niebla rodeándonos, bajamos con la luz blanca de los frontales hacia Gorak Shep. Había sido un día de diez con vistas de diez y montañas de diez. No podíamos pedir más. Al día siguiente, siguiendo nuestros pasos, volvimos a Lobuche. El trekking debía seguir y nos quedaba pasar un collado para completar nuestra ruta de los Tres Pasos.

Lobuche

Lobuche

Tabla con desniveles y tiempos por día

Tabla con desniveles y tiempos por día

Continúa leyendo nuestro trekking —-> Parte 5: Kongma La y Chukhung Ri

RyB

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