Three Passes Trekking (Everest) / Parte 6: Vuelta a Lukla desde Dingboche

Del 4 al 7 de Noviembre de 2016

DINGBOCHE – LUKLA (3 días / 1365m+ / 2750m- / 41,5km

No es que no nos guste estar aquí, lo que pasa es que estamos hartos de andar, de que nos duelan los pies y la espalda. Estamos hasta el moño de hacer y deshacer la mochila cada vez que llegamos a un lodge. Echamos de menos la comodidad de estar a pie de calle, de abrir la nevera y tomarnos un refresco o un trozo de chocolate. Cada vez que pensamos en comida soñamos con una buena paella o con el café y la pastelería que remata el plato anterior. Nos encontramos en la recta final del trekking, tan solo tres jornadas y estaremos de vuelta a la civilización, estaremos de vuelta en Lukla. Sin embargo, amigo mío, hasta llegar allí faltan por recorrer poco más de ¡cuarenta kilómetros!

Estupa en los alrededores de Dingboche

Estupa en los alrededores de Dingboche

Dicho esto, y con mucha alegría por cómo nos había ido el trekking, a las siete de la mañana dejamos Dingboche ante la atenta mirada del Ama Dablam. Las calles aún no están puestas y la gente sigue durmiendo en sus habitaciones. A pesar de que la jornada de hoy no requiere mucho compromiso por ser casi toda de bajada, la distancia que queremos recorrer es muy larga como para hacerla en un solo día. Normalmente, los veinte kilómetros que separan Dingboche de Namche Bazar, la gente los divide en dos días. Nuestra ansia de querer acabar cuanto antes, junto al sueño de tomarnos un café y un croissant de chocolate en Namche, nos empujó a unir ambas jornadas en una sola.

Saliendo de Dingboche

Saliendo de Dingboche

Serac colgado cerca de la cumbre del Ama Dablam

Serac colgado cerca de la cumbre del Ama Dablam

A pesar de ser las 7 de la mañana aún hace mucho frio

A pesar de ser las 7 de la mañana aún hace mucho frio

Poco a poco vamos perdiendo altura mientras la inmensa mole del Ama Dablam se nos va quedando a nuestra izquierda. Llegamos a Pangboche y nos damos cuenta que el valle que en estos momentos recorremos tiene una gran importancia en la zona del Solokhumbu. El lugar donde nos encontramos es el punto de partida para muchas expediciones que se dirigen hacia el campo base del Ama Dablam. Casi todos los hostales y albergues que vemos por el camino tienen un aspecto moderno, con una construcción bastante cuidada. Se nota que la mayoría de la gente que viene al parque nacional a hacer trekking pasa en algún momento por aquí, con lo que la economía del lugar ha mejorado muchísimo en comparación con los pueblos de alrededor.

Camino a Pangboche

Camino a Pangboche

Mucha gente utiliza esta ruta para ir al Campo Base del Everest

Mucha gente utiliza esta ruta para ir al Campo Base del Everest

Pangboche, un pueblo con unas vistas fantásticas

Pangboche, un pueblo con unas vistas fantásticas

Sin duda, este pueblo es un mirador magnífico de la montaña. Desde aquí se puede observar la línea casi perfecta que recorre la arista hasta la cumbre del Ama Dablam. La parte final de la escalada se ve infranqueable, con un muro de hielo y un serac colgando que dificultan la progresión…

La ruta de ascensión va por la arista de la derecha

La ruta de ascensión va por la arista de la derecha

Tras un buen rato disfrutando de las vistas, volvemos al camino y nos vamos animando hasta llegar a nuestro siguiente destino, el monasterio de Tengboche. Este monasterio del año 1923 es uno de los más antiguos del valle. Aquí fue donde las primeras expediciones que vinieron al Everest montaron su campo base. El lugar es muy singular, está en una zona bastante alta y se podría decir que hace de división entre la parte más alpina del trekking y las zonas de bosque.

Explanada donde se encuentra el monasterio de Tengboche

Explanada donde se encuentra el monasterio de Tengboche

Rueda de oración

Rueda de oración

Entrada al monasterio

Entrada al monasterio

Este es el camino que hemos bajado desde el monaserio de Tengboche

Este es el camino que hemos bajado desde el monaserio de Tengboche

El día se nos va haciendo largo, las botas me empiezan a hacer daño en los pies, y las medias laderas que apenas pierden desnivel nos hacen desesperarnos por momentos. Miramos una y otra vez el mapa y vemos como el camino va a media ladera. Cada curva que vemos en el horizonte nos hace pensar que Namche estará allí detrás, pero como siempre pasa en montaña, detrás lo único que hay son otras dos curvas más a casi veinte minutos de camino.

Caminos que apenas pierden altura

Caminos que apenas pierden altura

Después de una curva encontramos dos más

Después de una curva encontramos dos más

Después de haber andado más de una hora de curva en curva, por fin divisamos Namche. Los veinte kilómetros junto con el desnivel positivo y negativo de 650 y 1500 respectivamente, se nos han hecho interminables. Ocho horas de caminata hacen que nos hayamos ganado el tan soñado croissant… En la panadería pasamos el resto de la tarde, hablando con la familia y navegando un rato por internet.

Por fin llegamos a Namche Bazar

Por fin llegamos a Namche Bazar

Un buen capricho bien merecido

Un buen capricho bien merecido

Por Namche ya habíamos pasado en el camino de subida. Todo era conocido: los restaurantes, las tiendas, los hostales… A la mañana siguiente aprovechamos para hacer un par de compras y ya, con la calma, empezamos a ir hacia abajo. El camino no tuvo mucho misterio, pues quince días atrás ya lo habíamos recorrido en sentido contrario. Ese mismo día llegamos a Phakding.

Volvemos a los bosques que rodean Phakding

Estos últimos dos días de bajada se hicieron muy duros, pues las botas empezaron a darme muchos problemas en forma de rozaduras. Casi de puntillas y con un andar muy poco digno (parecía Chiquito de la Calzada cada vez que daba un paso) acabamos los últimos días del trekking.

Caravanas de mulos hacen que tengamos que esperar más de media hora hasta que dejan libre el camino

Caravanas de mulos hacen que tengamos que esperar más de media hora hasta que dejan libre el camino

Cuando llegamos a Lukla nos abrazamos, el sol lucía y la temperatura era muy agradable. Estábamos muy contentos de estar allí. En ese momento no sabíamos muy bien a qué se debía esa felicidad. ¿Estábamos contentos por haber tenido la oportunidad de recorrer todos estos valles, de ver estas montañas y subir a algunas de ellas? o quizá  ¿estábamos contentos por el hecho de haber terminado y no tener que andar más? En aquel mismo momento yo creo más en lo segundo, pero viéndolo hoy, sin duda alguna estamos muy contentos por haber recorrido y formar parte de eso que tanto nos gusta: la montaña.

Esa misma mañana, al llegar a Lukla, nos fuimos al aeropuerto a comprar los billetes de avión para ir a Katmandú el día siguiente. Sin mucho problema, más que desembolsar casi 350$, conseguimos dos asientos en una de las avionetas que hacen este recorrido.

Ya con los billetes de avión, esperando a que llegue...

Ya con los billetes de avión

Aeropuerto de Lukla

Aeropuerto de Lukla

El aeropuerto de Lukla es muy característico: tan solo pueden haber cuatro avionetas al mismo tiempo en la zona de espera. La pista tiene una pendiente del 12% para ayudar a las avionetas en el despegue (así cogen mayor velocidad) y en el aterrizaje (pueden frenar a tiempo antes de chocar contra la pared dado que la pista solo mide 500 metros).

¡Ahí está nuestra avioneta!

Una avioneta llegando a la zona de espera

La idea de volar fue un valor añadido al trekking. La experiencia que vivimos saliendo de la montaña en aquel trasto fue toda una bomba de adrenalina. Cuando ya estábamos encarados a la pista, el piloto puso los motores a tope. La cola se levantaba y el ruido que desprendían las turbinas era ensordecedor (¡nos dieron algodón como tapones!).

Bastante nerviosos antes de despegar

Bastante nerviosos antes de despegar

En menos de lo esperado ya estábamos en el aire disfrutando de unas vistas magníficas. Las montañas las íbamos dejando atras y los pueblos empezaban a aparecer mas continuamente. Lo que a la subida tardamos en jeep y andando cinco días en llegar desde Katmandú a Lukla, a la vuelta tardamos 45 minutos.

Vistas increíbles desde la ventanita del avión

Vistas increíbles desde la ventanita del avión

Pueblos salpicados por todas partes en la montaña

Pueblos salpicados por todas partes en la montaña

De nuevo en Katmandú

De nuevo en Katmandú

Tabla con desniveles y tiempos por día

RyB

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