Costa Oeste de Australia: De Perth a Karratha

31 de Enero al 5 de Febrero de 2017

Salimos de la entrevista más que ilusionados con un conjunto de emociones que nos invaden la cabeza. Parece que ya está casi hecho y tan solo falta esperar a una llamada telefónica para que nos confirmen el hecho de que ya tenemos trabajo. Volvemos a casa en metro y empezamos a organizar el coche, arreglamos el equipaje y echamos un último vistazo en el supermercado para ver que tiendas de campaña hay disponibles para dormir por el camino. Somos optimistas y estamos dando por hecho que el trabajo ya es nuestro, cosa que no nos gusta hacer ya que si al final todo se tuerce, va a ser un golpe muy duro. Va pasando la tarde y el teléfono no suena.

Las tiendas de campaña que venden en el supermercado son de muy mala calidad y no nos convence ninguna. Finalmente, se nos ocurre buscar en Gumtree, y resulta que hay una tienda de segunda mano en venta por 80$. Tiene muy buena pinta y decidimos llamar al chico para verla esa misma tarde. Tras desplegarla y comprobar que las costuras están en buen estado, no perdemos la ocasión de comprarla. Ya lo teníamos todo listo, tan solo faltaba que nos llamaran…

Esperando la confirmación del trabajo

En casa de Mick esperando la confirmación del trabajo

Las horas pasaron sin que el teléfono sonara y nos fuimos a dormir con la esperanza de que el martes fuera el día de la gran noticia. Sin embargo, el martes, en lugar de ser un gran día, fue uno de los más estresantes y con más incertidumbre que hayamos pasado aquí en Australia hasta el momento. Las horas pasaron, nosotros sin hacer nada, y nunca llegó a sonar el teléfono. Nuestras esperanzas cada vez se veían más atenuadas y no entendíamos porqué no nos querían en la empresa.

Encajábamos perfectamente en el perfil: necesitaban a dos personas con unas características que cumplíamos casi al 100%. Dicen que la esperanza nunca se pierde, y a media tarde, le escribimos un email a la chica que nos hizo la entrevista preguntando por el estado del proceso de selección. Nos dijo que simplemente aún no había recibido noticias de la empresa que nos tenía que contratar. ¡Bien! No está todo perdido. “El miércoles, el miércoles nos llaman” nos dijimos el uno al otro.

Y el miércoles llegó y a medio día recibimos LA LLAMADA. Nos estaban confirmando que teníamos trabajo. Menuda alegría más grande, un día de incertidumbre queriendo ese trabajo y finalmente nos confirman que es nuestro. Y no solo eso, nos comentan que si queremos vamos a poder estar ahí todo el año, que la empresa tiene la posibilidad de ampliarnos el contrato para un total de 12 meses.

Con todo ya encarrilado, faltaba la parte divertida de todo el proceso: recorrer los 1500km que separan Perth de Karratha. ¿Si os dijeran que tenéis que viajar de Madrid a Bruselas porque es donde está vuestro próximo trabajo, qué pensaríais? ¡Menudo pateo! ¡Qué locura! Pues aquí en Australia es lo normal, incluso me atrevería a decir que es una distancia corta. Teníamos cuatro días para llegar, así que decidimos tomarlo con calma y disfrutar de algunos lugares que habían por el camino.

Empezamos a salir de Perth. Aún hay postes de luz a los lados de la carretera

Empezamos a salir de Perth. Aún hay postes de luz a los lados de la carretera

La última noche que pasamos en Perth nos fuimos a un camping. Probamos nuestras recientes compras y nos dimos cuenta de que habíamos acertado. ¡Aquella tienda de campaña era enorme! ¿Habéis tenido la sensación alguna vez de decir…? “Joer, que bien me siento y que feliz soy…” Pues eso mismo nos pasó a nosotros: con cuatro cosas básicas de camping, una tienda y un coche de 1993, éramos las personas más felices del mundo. Teníamos todo lo que queríamos y necesitábamos para el año que nos venía por delante aquí en Australia.

Última noche en Perth probando la tienda

Por la tarde del jueves pusimos rumbo al norte. Miles de kilómetros nos separaban de Karratha y tan solo teníamos cuatro días para llegar. La salida de Perth fue gradual; a medida que íbamos avanzando los semáforos iban desapareciendo, los edificios eran menos visibles y el tráfico iba disminuyendo. Nos adentrábamos en los confines de la costa oeste de Australia, una de las más salvajes del país por lo despoblada que está. Muchas de las ciudades que se encuentran aquí son las más aisladas del planeta, pues al este lo único que hay son miles de kilómetros cuadrados de desierto y al oeste, el océano Índico. Si trazáramos una línea recta desde cualquier punto de la costa hacia el oeste, acabaríamos en África.

Nos quedamos solos. Dejamos la civilización

Nos quedamos solos. Dejamos la civilización

El viernes empezamos a darnos cuenta de donde estábamos y el compromiso que teníamos por delante. Se hace duro pensar que si sucede algo, puede que pasen muchas horas hasta que encuentres ayuda. A penas hay cobertura en la mayor parte del camino; las estaciones de servicio normalmente están entre 200 o 300 km en el mejor de los casos, y si a todo eso le sumamos que no llevamos asistencia en carretera, lo de viajar los 1500 km se convierten en mucho más que una aventura.

¿Dónde está el final?

¿Dónde está el final?

De vez en cuando respiramos cuando vemos a alguien alrededor

De vez en cuando respiramos cuando vemos a alguien alrededor

Nuestra primera parada la hicimos en el desierto de los Pinnacles: unas rocas esparcidas sobre un terreno completamente diferente al que nos rodeaba. Una tierra completamente amarilla nos hacía achinar los ojos para que el sol no nos molestara con su reflejo sobre el suelo. Tras pagar los 12$ que vale la entrada por vehículo, nos dispusimos a llevar a Lucky por un camino muy bien delimitado. A cada curva que hacíamos parábamos el motor para salir del coche y tomar algunas fotos.

Pannacles Desert

Pinnacles Desert

Formaciones de otro planeta

Formaciones de otro planeta

Deja fluir tus sueños

Deja fluir tus sueños

El calor en el desierto era agotador y empezamos a notar lo que significaba dirigirse hacia el norte de Australia. Las formaciones de roca eran muy peculiares; desde bolos redondeados a torres delgadas definidas por el viento. No había mucho más que hacer por la zona de este parque nacional, tan solo conducir por los 5 kilómetros de carretera que le daban la vuelta al parque.

Un camino bien delimitado

Un camino bien delimitado

Volvimos a la carretera y nos sumergimos en nuestros pensamientos y planes de futuro. A diferencia de Nueva Zelanda, el paisaje de Australia llega un momento en el que se convierte en aburrido. Cientos de kilómetros sin ver ningún coche, tramos de carretera totalmente rectos, “bush” a ambas partes del asfalto y de vez en cuando te recuerdan que lleves cuidado con la fauna salvaje que habita la zona. Emus, canguros y una especie de erizo ponen en peligro la integridad de tu coche y de tu propia persona.

Precaución: Fauna salvaje en este area

Por las noches es peligroso conducir por estos lugares, pues muchos canguros se ven atraídos por la luz de los coches. Cuando te ven a lo lejos y la luz les alcanza, se paran en medio de la carretera. Si vas conduciendo un 4×4 o un camión, el final de la historia acabará siendo un canguro asesinado por las defensas frontales que llevan estos vehículos. Si llevas un Toyota Camry de 24 años como el nuestro, probablemente acabes a un lado de la carretera con el morro de tu coche completamente destrozado. Es por ello que desde que salimos de Perth decidimos siempre conducir con la luz del día, siendo la hora tope de parar sobre las siete de la tarde.

Road train o tren de carretera. Unos camiones que llegan a llevar tres remolques. Este es pequeño

Road train o tren de carretera. Unos camiones que llegan a llevar tres remolques. Este es pequeño

Emus: una especie de avestruz que vive por Australia

Emus: una especie de avestruz que vive por Australia

¡¡Frena que la atropellamos!!

¡¡Frena que la atropellamos!!

Comentado esto, seguimos nuestro viaje y la siguiente parada fue Shark Bay. Antes de irnos a dormir visitamos Hamelin Pool, un paraje natural con mucha vida. En el fondo del mar habitaban lo que se cree que hoy en día es el ser vivo más antiguo del planeta: los “stromatolites”. Según las referencias, este tipo de microorganismos tienen más de 3,5 billones de años. Para ser sinceros no es que fuera espectacular verlo en directo, lo que resultaba interesante era pensar que bajo del agua, habitaba algo con vida, con mucha vida, y que nació hace muchos años.

La pasarela para ver la zona de los xxxx

La pasarela para ver la zona de los stromatolites

¡Stromatolite!

Muchos más bajo del agua

Muchos más bajo del agua

Atardece

Atardece

Tras dormir en un camping de la zona, el sábado nos adentramos en la península dónde visitamos una playa muy curiosa: Shell Beach (Playa de conchas). El suelo no está formado por piedras ni tampoco por arena, lo que había bajo la planta de nuestros pies eran millones de conchas. El color blanco junto con el agua cristalina invitaban a darse un chapuzón en este sitio tan paradisíaco. Sin embargo, el viento nos quitó las ganas y seguimos con nuestro viaje hacia Karratha.

Un camping d elo más curioso

Un camping de lo más curioso

Shell Beach

Shell Beach

El día ya se nos acababa y los colores de la tarde en la carretera fueron cambiando y ofreciendo unos tonos espectaculares. Los termiteros amenizaban el viaje y los truenos y relámpagos nos causaban temor e intriga. Dadas las circunstancias, decidimos desviarnos de la ruta para encontrar el camping más cercano de donde nos encontrábamos.

¿Hacia dónde vamos?

¿Hacia dónde vamos?

Autopista de la costa oeste de Autralia. Un privilegio poder pasear por ella con este escenario

Autopista de la costa oeste de Autralia. Un privilegio poder pasear por ella con este escenario

Tras conducir unos cincuenta kilómetros, accedimos a una carretera sin asfaltar donde al final de esta, se encontraba el camping donde pretendíamos dormir. Los colores cada vez eran más espectaculares y el terreno por dónde íbamos era cada vez peor. El coche empezó a culear y durante cinco minutos de conducción “off road”, Berta hizo un esfuerzo por controlar el vehículo y llegar al final de la pista. Nuestra sorpresa fue que, unos 300 metros antes de llegar a la puerta de entrada del camping, había un tremendo barrizal difícil de superar con Lucky. La verdad es que estábamos cagados, teníamos miedo de quedarnos atrancados y lo último que queríamos era pasar allí días hasta que alguien viniera a salvarnos.

Explosión de colores. Columnas de agua

Explosión de colores. Columnas de agua

Hasta aquí hemos llegado

Hasta aquí hemos llegado

Probablemente el lagarto se rió de nosotros

Probablemente el lagarto se rió de nosotros

Tras  valorar la situación, rayos y truenos de fondo y la oscuridad acechándonos, decidimos dar media vuelta y volver a la carretera principal. Los cincuenta kilómetros se nos hicieron eternos. Ya era de noche y previamente ya habíamos visto un par de canguros a orilla de carretera. Cuando llegamos a la primera zona de descanso, decidimos parar el coche y dormir allí. Con un calor insoportable y sin apenas espacio, dormimos como pudimos dentro del coche, deseando que se hiciera de día para hacer los últimos 200 kilómetros que nos separaban de Karratha.

Area de descanso dónde dormimos

6am. Area de descanso dónde dormimos

Cuando amaneció, el cielo seguía cubierto, pero la lluvia intensa de la tarde anterior había desaparecido. A medida que íbamos avanzando, Karratha empezaba a aparecer en la señalización de la carretera. Cuando ya quedaban 10 km para llegar, guardamos la cámara, apagamos la música y abrimos bien los ojos. No nos queríamos perder la bienvenida que nos guardaba el lugar que iba a ser nuestro hogar durante los próximos seis meses.

La lluvia de ayer se hace notar

La lluvia de ayer se hace notar

¡Después de más de 2000km, ya casi estamos!

¡Después de más de 2000km, ya casi estamos!

RyB

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4 comentarios en “Costa Oeste de Australia: De Perth a Karratha

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